¿Qué es una norma ISO?

Las normas de calidad ISO, son un conjunto de normas que rigen el tema de  calidad y gestión de calidad y son establecidas por la Organización Internacional de Normalización (ISO, por sus siglas en inglés) desde su creación en el año 1946, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Estos estándares, que pueden ser aplicados a todo tipo de empresa de productos o servicios, establecen de forma clara los procedimientos específicos, las herramientas de implementación y los métodos de auditoría necesarios para implementar la normativa de forma eficaz.

¿Cuáles son los beneficios de las normas ISO?

Las normativas internacionales ISO son una garantía de que los productos y servicios que ofrecen las empresas son de buena calidad, pero además seguros y confiables. Son una herramientas estratégica en la reducción de costos, disminución de uso de materiales y minimización de generación de desperdicios, así como el consecuente aumento de su productividad y rentabilidad.

Implementar estas normativas a los procesos de las empresas abre un mundo de oportunidades, en un mundo cada vez más globalizado y competitivo. De esta forma, es posible acceder a nuevos mercados y diversificar la cartera de productos o servicios.

Estandarización del nombre ISO

En sus inicios, los fundadores de ISO notaron que para referirse a la “Organización Internacional de Normalización”, los harían utilizando diferentes siglas, dependiendo del idioma que se hablara (IOS en inglés, OIN en francés, etcétera) los fundadores decidieron darle la forma abreviada y estándar ”ISO”. Según publican en su página web “Cualquiera sea el país, cualquiera que sea el idioma, siempre somos ISO”.

“ISO” deriva del griego isos, que significa “igual”.

¿Cómo crean las normas ISO?

Los estándares de calidad de ISO son realizados de forma consensuada, por las personas que tienen un requerimiento en particular. De esta forma, son precisamente expertos de todo el mundo los que desarrollan las normativas que necesita su sector.

Queda claro que detrás de la realización e implementación de cada una de estas normativas de calidad internacionales, existe un trabajo especializado y una invaluable experiencia comercial.

Principios clave para el desarrollo de las normas ISO

Responden a una necesidad del mercado

La Organización Internacional para la Estandarización (ISO), no es quien decide cuándo crear o para qué se crea una norma. Por el contrario, responde a una solicitud hecha por determinada industria u otras partes interesadas, como grupos de consumidores.

Por lo general, es un grupo empresarial quien establece la necesidad de aplicar un estándar a su industria y posteriormente se comunican con ISO para que realicen el respectivo desarrollo de los procesos.

Son avaladas por expertos mundiales

Los estándares ISO son desarrollados por comités técnicos, constituidos por numerosos expertos de diversas especialidades de todo el mundo. Ellos son los encargados de conversar y negociar todos los aspectos de la normativa, incluyendo el alcance, las definiciones claves y el contenido como tal.

Se desarrollan mediante un proceso con múltiples partes interesadas

Si bien es cierto, ISO lidera el proceso de creación de las normativas, los comités técnicos están compuestos por múltiples partes: expertos de la industria, asociaciones de consumidores, instituciones académicas, ONG y gobierno.

Se concretan bajo consenso

El contenido de las normas ISO se desarrolla de la forma más democrática posible. Por ello, posee un enfoque basado en el consenso y considera de forma constante los comentarios y apreciaciones de todas las partes interesadas.